carne de la luz

Poder visitar la mayor pinacoteca del mundo cuando uno quiere es un lujo, pero si además puedes ir gratis es lujuria. El Museo del Prado es ese lugar lujurioso. Ayer volví y aunque no iba con ese fin, antes de ir a reverenciar al Bosco, terminé frente a “Las tres gracias”. Absorto ante la grandeza…