
Por Carlos Manuel Estefanía en Cuba Nuestra (Suecia, 26 de marzo de 2026)
Hay libros que no se leen: se atraviesan. Escrito en el infierno, del poeta cubano León de la Hoz (Santiago de Cuba, 1957), es uno de ellos. Publicado por la Editorial Betania en 2026, este volumen reúne tres cuadernos esenciales —Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987) y Los pies del invisible (1988)— que funcionan como testimonio lírico de una época decisiva y, al mismo tiempo, como una cartografía espiritual del desarraigo, la lucidez y la resistencia.
No estamos ante una simple compilación, sino ante la reconstrucción de una voz que se gestó en el límite: entre la esperanza y el desencanto, entre la pertenencia y la ruptura. Como bien advierte el propio autor en su prólogo —un texto de alto valor testimonial—, estos poemas nacen en “el más allá de un país y del poeta”, en ese territorio ambiguo donde la poesía se convierte en conciencia crítica.
La década de los ochenta en Cuba, tantas veces simplificada o mal contada, aparece aquí como telón de fondo de una generación que comenzó a sospechar, a cuestionar, a decir lo indecible. En ese contexto, la poesía de De la Hoz no se somete a consignas ni a moldes: rompe con el conversacionalismo impuesto, se abre a la experimentación, y coloca al individuo —con sus dudas, sus fracturas y su hambre de sentido— en el centro del discurso.
Hay en estos textos una tensión constante entre lo íntimo y lo histórico. El amor, la muerte, el tiempo, la memoria familiar o el deseo se entrelazan con referencias culturales, filosóficas y políticas, construyendo una poesía de múltiples capas, donde el lector no es un espectador pasivo, sino un cómplice que debe descifrar, interpretar, completar.
Desde los primeros poemas de Coordenadas, donde ya se vislumbra una sensibilidad aguda y una vocación de ruptura, hasta la madurez expresiva de Los pies del invisible, el libro traza una evolución coherente y poderosa. El lenguaje se vuelve más audaz, más simbólico, más arriesgado; pero nunca pierde su anclaje en la experiencia humana concreta, en esa mezcla de belleza y desolación que define la condición del exiliado —real o interior.
Escrito en el infierno es también, inevitablemente, un libro sobre Cuba. No la Cuba oficial, ni la retórica, sino la vivida, la sufrida, la pensada desde dentro y desde fuera. La isla aparece como metáfora de encierro, pero también como raíz persistente, como herida que no cicatriza. En ese sentido, la poesía de De la Hoz dialoga con una tradición de escritores que han hecho de la palabra un acto de resistencia.
La edición de Betania rescata estos textos con la dignidad que merecen, devolviéndolos al presente para que nuevas generaciones puedan leerlos no como reliquias, sino como advertencias y revelaciones. Porque, como sugiere el propio título, hay infiernos que no pertenecen al pasado.
El libro puede adquirirse en Amazon, lo que facilita el acceso a una obra imprescindible para quienes deseen comprender, desde la poesía, una de las etapas más complejas de la cultura cubana contemporánea.
Desde Cuba Nuestra agradecemos a Felipe Lázaro, Editor-Director de la
Editorial Betania ( http://ebetania.wordpress.com) por hacernos llegar esta obra tan necesaria.
