monedero, el obús bolchevique en el campo de podemos

Juan Carlos Monedero, el polémico dirigente de PODEMOS, es como esos proyectiles antiguos que laten en viejos campos de batalla transformados en campos de cultivo y que un día son descubiertos removiendo una remolacha. Así de insignificante y peligroso para el joven partido es quien parece haber sido el monedero de la financiación inicial de estructuras de “agitación y propaganda”, como solía llamar la vieja guardia comunista a quienes hacían lo que a toda vista ha estado haciendo Monedero. Monedero se ha convertido en un problema imprevisto para PODEMOS y en cualquier momento les puede estallar. Si lo supieran serían cómplices, ¿pero y si no fuera así podrían deshacerse de un Monedero que incomoda incluso a algunos correligionarios o es que el partido que soñó ser el “no-partido” ha empezado a mostrar el primer signo de ser como los demás? El respaldo a quien no ha hecho bien sus deberes, por lo menos los de la ejemplaridad es sospechoso.

Hasta que se conoció el caso que Hacienda trató de construir contra Monedero, el dirigente de PODEMOS no era otra cosa que ese dirigente que en todos los partidos hace de tonto útil mientras es necesario. Sin embargo ha alcanzado una relevancia negativa, de hecho con las encuestas a favor desde que el partido empezó a hacer un discurso más realista y doméstico, se ha convertido en un lastre, incapaz de adaptarse a las nuevas condiciones. No es lo mismo estar en la oposición, sobre todo en la otredad donde estuvo PODEMOS, que visualizar el poder como una idea erótica. Tampoco son la misma cosa la ideología y la política. Son dos momentos diferentes de la lucha política por el poder. PODEMOS pareció interpretar esas diferencias y corrigió levemente su brújula en un campo minado donde parecían el único enemigo a batir. Ni arriba ni abajo, sino en lo posible, mientras Monedero pasa como un elefante diciendo paparruchas.

En el momento en que las encuestas mostraron como candidato de Gobierno a PODEMOS sus dirigentes aliviaron su discurso de ideología, se hicieron más flexibles en lo político, la oratoria e incluso en la gestualidad hicieron una pequeña declinación en busca de un mayor consenso. Han llegado a querer inventar el agua tibia creando un algoritmo ideológico, demagógico, con la paridad de opuestos entre arriba y abajo que se está convirtiendo en una categoría conceptual usada también por otros partidos como Ciudadanos, la desideologización forma parte de esa idea de restar importancia a la ideología frente a la política y la finalidad, como tecnócratas de la política o fontaneros de la sociedad. Ahora bien, ¿podrá sostenerse mucho tiempo este sofisma ideológico como parte de la demagogia oportunista? No lo creo. La ilusión de la desaparición de las ideologías es cada vez más ridícula e interesada, y no es patrimonio de la ideología política de los fundadores de PODEMOS.

Sin embargo, aunque los dirigentes visibles de PODEMOS empezaron a cambiar acorde a esa actitud que pone a prueba la aptitud de camaleón de todo buen político, Monedero se mantuvo enquistado en las viejas etiquetas bolivarianas, que es la caricatura del chavismo después de que el chavismo haya sido la caricatura del castrismo. Un estudioso de la imagen y el lenguaje corporal de los políticos haría de Monedero un festín. Su conocido alarde de hombradía con el disfraz de zapatista en los mítines, la gesticulación de barricada, las frases construidas con cartabón de slogan, más su vocecita atiplada de torero bravucón con la que lanza sus soflamas radicales de izquierda son todo lo que no necesita PODEMOS. Este partido tiene muchos problemas y uno de ellos son las dudas que no ha logrado resolver y que crecerán con su desgaste, entre ellas la cercanía del propio Monedero a gobiernos del ALBA que no por legítimos dejan de ser cuestionables en asuntos tan importantes como la corrupción, la libertad de expresión y el trato a sus opositores.

Uno de esos problemas con los que cuenta PODEMOS es Monedero, no sólo porque parece una antigualla dentro de un partido que quiere acomodar su discurso y hacerlo razonable en el contexto europeo sin perder su identidad. También porque es el eslabón que necesitan destruir para hacerse creíbles en esa distancia que ellos quieren marcar entre ideología y política, entre teoría y praxis política o entre un pasado radical y un presente moderado. Las evidencias de la cercanía de Monedero con sistemas autocráticos de izquierda como el de Venezuela y la sombra de financiación encubierta por determinados servicios a mí me pondrían a temblar si fuera Pablo Iglesias. Cualquiera con mala idea podría pensar que si Cuba, miembro de ALBA, entre otras cosas financió a guerrillas, ¿por qué esos gobiernos no podrían hacerlo con partidos afines en el nuevo contexto? ALBA y sus observadores (Haití, Siria e Irán) no son un dechado de virtudes democráticas. Sin embargo la dirección ha mostrado su apoyo a Monedero en la tardía, dilatada, patética y vergonzosa conferencia de prensa donde se justificó atacando, cuestión de estilo, en alarde un machista al que nos tiene acostumbrados.

El camino que tiene PODEMOS por delante es difícil, no obstante que hasta hace muy poco se veían como claros vencedores mientras corrían jaleados por la multitud. La simpatía ciudadana por haber tramado un discurso diferente en el desierto ya no es patrimonio de ellos, hoy mismo el discurso de Ciudadanos, otro joven partido más centrado, alcanza cotas de satisfacción muy competitivas. El lenguaje de barricada tan atractivo para quienes creen tener un enemigo y una solución rápida a sus problemas, puede morir en su propio bucle, vacío de propuestas suficientes, y debilitado por problemas similares a los de aquellos partidos tradicionales de los cuales se quieren diferenciar. Lo peor que PODEMOS va a encontrarse es el espejo del que huyen y lo mejor que tienen sus contrincantes es el tiempo. A pesar de toda la novedad populista PODEMOS no es otra cosa que un partido que tendrá que probar más que discursos para hacerse creíbles y diferenciarse, eso si logran sobrevivir a los demás y a ellos mismos. Monedero es un obús en el campo de PODEMOS, que no es precisamente de remolachas, aunque de rojo vaya pintado.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
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