una rosa para otra rosa

No sé quién fue el primero en decir que los premios son como las estrellas, influyen pero no determinan. Es cierto, el destino y la calidad de la obra de un artista y menos de un escritor, no depende del valor temporal que otorga determinado jurado, el que sea. Aunque muchos valoran a los escritores por la cantidad de premios o de nombre, lo peor es que hay quienes se dejan la escritura, que es como la vida, en ese empeño. Posiblemente el poco aprecio en que se tiene a la poesía tenga que ver con este aspecto del mercado. Tanto vendes, tanto vales. En ese sentido el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana no decide la obra de Fina García Marruz, al revés, es un gran aporte para el prestigio de dicho certamen que así reivindica derroteros fallidos. Aunque sí contribuye a amplificar la obra de una escritora a la que le bastaría haber escrito el libro Visitaciones para no ser olvidada tanto tiempo. Bienvenido sea.

La poesía de Fina es de las más meticulosas expresivamente, siempre encaminada a revelar las esencias de una belleza íntima a la transcendencia, aquello que nuestros ojos no ven: la poesía, esa presencia misteriosa que sólo le está dada a los buenos poetas y los buenos lectores. Al decir de su amigo Gastón Baquero, “La poesía es lo que no se ve”. El mismo Baquero había sido candidato a ese premio y aunque lo mereciera, no sólo por la calidad histórica de su escritura, sino también por cuanto dio a la poesía de España cuando iba sin el rumbo que aún no ha encontrado después de la guerra, nunca se lo dieron.

Sin dudas los premios son una de las vías rápidas para llegar a alguna parte, incluso a la nada. El otorgado a Fina, a quien siempre recuerdo junto a su esposo Cintio Vitier, es el reconocimiento a una vida para la poesía, siempre a la sombra de este último aunque ambos brillaran con luz propia. Al fin este premio logra que a Fina se le pueda ver irradiar. A su lado, a su sombra, está Cintio. Ambos forman parte de la gran familia de Orígenes, y ella es la única mujer de ese grupo, cualquiera de ellos podía haber ganado este premio: Lezama, Virgilio, Gastón, Eliseo por mencionar cuatro islas dentro de este archipiélago inconmensurable de poetas y poesía que se llama Cuba. Este premio de algún modo es también un homenaje a todos ellos. Gracias al jurado, gracias a Fina.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
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