error del sistema

Jóvenes sobre la marquesina de una de las entradas al metro en la plaza de Sol en Madrid. Foto de León de la Hoz

Anoche cientos de jóvenes se encontraron en la plaza de Sol por un error del sistema. Un error que ningún político gobernante ha sabido arreglar a pesar de que se supone que se les elige para hacer ese trabajo que consiste en procurar que el sistema funcione. Tampoco los otros políticos de la oposición lo han hecho antes. Ni unos ni otros han sabido ejercer adecuadamente su trabajo para que el sistema no fallara como ahora, poniendo en riesgo el funcionamiento de miles y millones de las piezas y organismos de la sociedad que son las personas. El sistema no funciona correctamente si no se tiene en cuenta a la sociedad, en una época en la que la sociedad alcanza cotas de autonomía nunca vistas con las nuevas tecnologías de la información.

Lo que se vio el domingo y ayer es lo que sucede cuando el sistema funciona mal por errores y por eso los jóvenes acamparon en Sol, la plaza más céntrica de España y el punto cero de todas las distancias del país. Todo un símbolo. Un sitio histórico y neurálgico de la política. A muy pocos pasos se reunían las socialistas para conspirar en tiempos de la dictadura y gobernando la plaza se erige el campanario desde donde se lanzan las campanas cada fin de año. Una zona llena de historia de rebeldía, miedos y esperanzas cuando no ha funcionado el sistema y donde los jóvenes ayer agregaron una nota más para el recuerdo.

Yo los vi serios, resueltos, diligentes y organizados tratando de resolver los problemas que les imponía la improvisación, la cercanía de la policía y la intemperie. No había jefes, ni políticos, ni consignas extremistas ni partidistas y se pedía la colaboración de todo el que pudiera ayudar a pensar en las comisiones creadas a pie de plaza. No sé cuánto durará este proceso, ni si el sistema se reciclará o “reseteará”, lo único cierto hasta ahora es que el sistema falla y la sociedad, su organismo más vivo, quiere que se arregle antes de morir. Este puede ser el principio del fin de algo aunque no sepamos cuándo será ni qué exactamente.