la casa de todos, aunque parezca la del diablo

Ángel caído, foto de León de la Hoz

Acaba de coronarse presidente de las Cortes valencianas, Juan Cotino, del Opus Dei, y ha ordenado poner un crucifijo sobre la Mesa de las Cortes, o sea del Parlamento. Las mismas Cortes donde el día de su ordenación, hoy, el movimiento social 15-M protestó y fue apaleado. Y yo me pregunto si no será obra del demonio ese acto demoníaco del señor Cotino. Mi psicoterapeuta, que siempre me dice que no le dé tanta importancia a la lectura de los signos sociales, me reprendería por esta alusión.

Sin embargo, yo afirmo que el señor Cotino, ex director general de la Policía con el Gobierno de José María Aznar, además ex consejero y ex vicepresidente de Francisco Camps, presidente imputado por la justicia, es un enviado del diablo para calentar aún más el ambiente político y social que vive España o es un tontaina que no merece ocupar el cargo para el cual se le elige, viviendo en un Estado aconfesional como dicta nuestra Constitución. Así es en general la clase política que tenemos, les importa más su carrera, su ideología, su partido, que la sociedad heterogénea y contradictoria para la que trabajan, que les paga y los elige al menos para cumplir la letra de la nación. En algunos casos como éste va la Iglesia por delante.

Ese gesto de poner un crucifijo el día de su consagración en las Cortes que es, se supone, el templo del pueblo y de hecho de la Constitución tiene muchas lecturas. Yo me quedo aquí para no ser acusado de sacrílego. Ahora bien, señor Cotino, si usted desafía a la sociedad y la Constitución, tendrá que aguantar que la gente proteste y salga a la calle para mostrar su desacuerdo contra los valores que como político representa. Nadie evita que luzca en su casa los símbolos que ama, pero no en la casa de la democracia por muy maltrecha que ande. A no ser que crea que es su casa particular.

Después de cuanto ha sucedido en Valencia, donde muchos políticos están involucrados en casos de corrupción no me extraña que estas cosas ocurran. Aquello parece el reino de cierto dios en el paraíso de la democracia que muchos miramos con estupor. En fin, el Parlamento, ¿es la casa del pueblo, la de Dios o la del diablo? No, es la casa de todos, aunque parece la casa del diablo. Los símbolos hablan y este acto es muy símbólico. Ninguno de su cofradía política se había atrevido a tanto.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
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