eppur si muove

Hombre estatua interpretando el calvario de Cristo en la calle Preciados, Madrid. Foto de León de la Hoz

Ha pasado casi un mes desde que surgió el 15-M y todavía los políticos están en sus despachos esperando a que el movimiento se desgañite y deje de molestar. Los del 15-M han tomado la iniciativa, jóvenes al fin, más rápidos de reflejos, reestructuraron el campamento de Sol y decidieron terminar con la agonía del movimiento a causa de los interminables debates y tomas de decisiones. Eso que erráticamente ellos llaman la verdadera democracia y enfrentan a la democracia representativa, corrupta, como la conocemos hoy. En los debates es uno de los errores más reiterados, dislate conceptual y político. Como se dice corrientemente, quieren tirar por la ventana al niño con la palangana. Y es entonces cuando pierden la capacidad de convertirse en una fuerza alternativa de cambio. No son una alternativa tal y como se presentan porque todavía no tienen alternativas, a no ser que maduren el proyecto y ellos mismos. Tienen demandas y quizás no les interese convertir esas demandas en alternativas.

Tal vez deberían invitar a profesores e intelectuales a debatir sobre las ideas más comunes que los motivan a estar allí bajo la carpa haciendo catarsis. Dejar que otros piensen junto a ellos y no sólo quienes sienten realizadas sus frustraciones de antaño. Mi psicoterapeuta me ha dicho que no se me ocurra hacer terapia como otros con canas que veo allí porque me pueden linchar. Está claro que pensar no es el fuerte de ellos. La juventud es su fuerza mayor. La juventud y toda la parafernalia tecnológica de comunicación que se ha creado para atomizarlos como colectivo y que ahora se vuelve a su favor para unirse en una causa común contra el poder político, económico y financiero. Uno de los problemas que ha llevado a la situación en que vivimos es la falta de un pensamiento o una corriente de pensamiento porque la capacidad de pensar fue uno de los valores que se destruyeron en la carrera frenética del bienestar mal entendido. Eso es una de las cosas que hay que empezar a restablecer. Acortar la distancia entre el hombre y el humanismo que preñó de valores el verdadero sentido de la palabra humanidad.

Posiblemente la mejor de las opciones de este movimiento heterogéneo y dispar sea aprovechar esa capacidad que le ofrece una cultura propia de su generación antes de que puedan convertirse en una pieza de museo como sucedió a quienes en el 68 prendieron aquella chispa mojada. Por ejemplo, hacer énfasis en demandas sustanciales con la idea de ganar adeptos y aglutinar diferentes estratos sociales, transformar la acampada en un campamento virtual y móvil que se movilice para actuar a demanda, elegir la movilización como medio de presión y cohesión frente al objeto de cambio, organizar debates con autoridades que en ese toma y daca arroje luz sobre los cambios que el propio 15-M exige. Prepararse para una larga vida que es lo que podría arrojar resultados a plazo mediato, desde ahora hasta las elecciones generales y después durante la legislatura del próximo gobierno. Y sobre todo pensar que no es tomando el cielo por asalto, sino con la democracia y por una democracia mejor y más real. Esa es la más real de las utopías y en su paradoja radica la dificultad. Haber andado para protestar delante del Congreso de los Diputados, más la movilización prevista por Democracia Real Ya el próximo 19 de junio, son buenos comienzos para dejar la cuna de Sol. Hoy hay pocas ideas y la indignación es el motor, esperamos que eso cambie para bien del movimiento cívico. Eppur si muove.

 

 

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
Esta entrada fue publicada en política, sociedad y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.