la constitución intervenida

Un grupo de jóvenes portan frente al Banco de España una parcarta que dice "Constitucionalizan la pobreza", durante la manifestación contra la reforma exprés de la Constitución. Foto de León de la Hoz.

Si yo fuera militante socialista estaría avergonzado y muy cabreado por tener un presidente y un jefe de partido como Zapatero. No le basta con su errático segundo gobierno, generador de la desconfianza más grande que ha soportado un presidente democrático. El antecedente que nos deja hoy con la intervención de la Constitución es de una gravedad inaudita. La degeneración de los políticos y la política con la ayuda del Banco Central Europeo han creado un monstruo que parece empeñado en cargarse a su partido. En vez de tomar medidas contra la insaciable especulación financiera nos plantan una reforma de la Constitución por vía rápida que se han negado a hacer en asuntos que el pueblo clama. El espectáculo que los socialistas están dando es de lo peor que ha visto la democracia española, se parece mucho al de los populares cuando defendieron la intervención en Irak y ahora con el encubrimiento a políticos de dudosa moralidad para representarnos. Se ve a toda la nomenclatura alrededor del jefe, obedeciendo a sabiendas de que es un disparate político la reforma de la Constitución con la justificación enunciada y el modo en que se plantea el procedimiento, y sin un respaldo conceptual serio de que vayan a lograr el objetivo.

El propio presidente Zapatero ha dicho que es una decisión que procura calmar a los mercados como si eso fuera posible con las buenas maneras o la especulación política. Olvida decir que también su egolatría y autoritarismo sustancian la resolución exprés. Se pone en evidencia la mediocridad de los políticos a quienes entregamos las riendas de la conducción del país, incapaces de elaborar otras medidas o de hacer cumplir las que existen para alcanzar el equilibrio fiscal, aunque este no sea la solución como dicen algunos premios Nobel. Y se aclara de una vez por todas lo que negaban: el poder político está cuando menos condicionado por el poder de los bancos, cada vez más ricos y poderosos gracias a las concesiones desreguladoras y otros oficios que los políticos han hecho a favor de las prácticas neoliberales. Hasta ahora hemos sido rehenes, no podemos afirmar que mañana no vayamos a ser víctimas con estos políticos incapaces de poner los machos encima de la mesa de los banqueros y agencias de cualificación, y así recobrar la dignidad de la política y la democracia.

Supongo que nadie está en contra del equilibrio presupuestario y la limitación del déficit público. Todos estamos contra el despilfarro de los gobiernos que es una de las causas del desequilibrio de las cuentas, como lo estamos del de nuestras propias casas. Sin embargo también todos sabemos que el gasto público y privado necesitan de cierta flexibilidad y autonomía para gastar allí donde lo creamos según la coyuntura, las necesidades o las urgencias sin poner en riesgo el equilibrio. Cuando se hace mal es porque somos malos gestores o causas ajenas y extraordinarias nos obligan. Cerrar el techo de esa movilidad del presupuesto es absurdo y sólo alegra a los bancos acreedores y a las agencias de calificación que tienen parte de responsabilidad en la crisis que vive el mundo, máxime si la realidad ha demostrado lo inevitable del arbitraje público para evitar catástrofes de todo tipo. Para acabar con un problema se dispara a la víctima. Los mismos políticos son los principales corresponsables del despilfarro y la ineficiencia de las estructuras políticas y económicas, cuando han abusado del dinero público para sus políticas populistas sin advertir las consecuencias de las mismas. Zapatero es un magnífico ejemplo, cuando ya la crisis estaba a las puertas y vivíamos en una burbuja, él se entronizaba en el mesías que los grupos sociales favorecidos aplaudían irreflexivamente. Recordemos por ejemplo el Ministerio de Igualdad.

Lamentablemente lo que vemos es la intervención y el chantaje a la soberanía del pueblo español. La agencia Moody’s que como las otras sirve a los intereses bancarios y financieros ha saludado la reforma constitucional, innecesaria si pensamos en otros mecanismos y medidas. Esperemos que sea una reforma ociosa como otros mandatos de la Constitución. Lo peor de la reforma, que ya de por sí implica una transgresión de la ética democrática y la cesión de parte de la soberanía popular, es que no solucionará la crisis a nivel nacional ni europeo. Ojalá no fuera así. Los especuladores y los bancos son bestias insaciables y cuanta más comida más hambre tienen, así hemos llegado a donde estamos. Lo único que se puede hacer con ellos es meterlos en una jaula, exhibirlos en un zoo y cobrar por verles las caras. Tal vez así los políticos recuperarían la credibilidad y nosotros el dinero.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
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