libro de papel contra libro electrónico

Libro abierto en la oscuridad, foto de León de la Hoz

Libro Tradicional

En contra

Menos portabilidad y comodidad en su uso y traslado a causa de la diversidad de títulos, autores, tamaños y pesos. Imposible llevar el diccionario de la RAE en una mano y en la otra Paradiso, ya lo advirtió Lezama Lima por otros motivos. Deterioro del medio ambiente que ocasiona la tala de los bosques, aunque se usen reciclables. Es más cara su producción y el precio final. No es configurable por el lector, capacidad única ya que cada libro es uno en sí mismo, necesita iluminación externa para ser leído.

A favor

Sin ser genitales huelen, se disfrutan al tacto, tienen texturas, colores y tamaños. Sus páginas pueden tener diferentes usos después de ser leídos, por ejemplo, como envoltorio o papel higiénico en una emergencia durante un paseo bucólico por el campo después de haber la leído una novela del realismo sucio. Son hermosos. Si lo dejas olvidado en un parque sólo abandonas un libro. Con el libro estableces una relación de amor emocional y físico.

Libro Digital

En contra

Es frío y no huele. Difícilmente podamos limpiarnos con uno aunque tengamos una diarrea ocasionada por alguna lectura. Si lo olvidas en un parque estás abandonando una biblioteca, aunque luego sea fácil y rápido reponerla. Con el lector electrónico la relación es distante como con una prostituta, por necesidad.

A favor

Peso único e insignificante, volumen estándar totalmente cómodo, portable sin importar el libro que lea. Respetuoso con el medio ambiente. Permite llevar consigo a todas partes cientos de libros de cualquier materia. Es configurable para la lectura más cómoda. Según el dispositivo de lectura que use puede tener acceso a internet y otros recursos de trabajo y consulta on line y off line. El precio de los libros es más barato y su adquisición más cómoda y ágil. Cualquier libro previamente escaneado puede leerse en un ereader.

Da igual la forma y el uso que vaya a tomar el libro en el futuro, siempre habrá lectura y lectores. Lo que debiera importar es la calidad de unos y otros. No dejará de haber gusto, deseo y necesidad de escribir y tampoco de quienes lean. Siempre habrá un libro a la espera de unos ojos que lo busquen. Nunca dejará de existir la oscuridad que obligue a vivir un libro para dar luz. No importa cómo sea el libro ni cómo se escriba o se lea, siempre estará ahí dispuesto a dejarse leer como un cuerpo desnudo. El problema no es el libro de papel contra el electrónico, sino los libros que se escriban, los que difundan y los lectores.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
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