hacer antologías es malo para la salud, a propósito de verbo (des)nudo

Calor. Foto de León de la Hoz

Calor. Foto de León de la Hoz

Hace unos días vi en Facebook un comentario de Gino Ginoris acerca de la selección de poesía cubana en Europa publicada en la revista Verbo (des)nudo, que el propio Gino dirige y financia. No he hablado con el autor acerca de los motivos que lo llevan a defenderse, tampoco lo conozco personalmente ni sé el criterio que siguió al preparar su antología, ni siquiera entiendo los motivos que lo llevaron a incluirme en su revista. No porque crea que no debo estar, sino porque uno se acostumbra a no interesarle la opinión de los demás. Incluso a esta hora nada más conozco los nombres de los agrupados en dicha edición, casi todos desconocidos para mí –reconozco que hace tiempo perdí el interés por estar al día–. Sólo había visto la portada y hoy pude consultar la versión digital con diseño e ilustraciones espléndidos de Margarita García Alonso, recomendable: (http://issuu.com/fginoris/docs/verbo_des_nudo._n__mero_especial/1?e=4022650/8726518)

Como se puede ver o podría parecer no tengo ningún interés en la muestra poética de Verbo (des)nudo, posiblemente en ninguna. Gino me pidió que le enviara mi dirección postal que le prometí para recibirla, y no lo he hecho por indolencia o pereza, tal vez. Sin embargo no es así, por lo menos no es así del todo. Me alegra que haya gente como Gino que se atreva a generarse disgustos por hacer algo en lo que cree o le place, simplemente, incluso a costa de sacrificios personales. Eso que en Cuba llamábamos “coger lucha” aunque haya vencido la cultura nacional de su antítesis. Aparecer en una u otra antología, panorama, florilegio o caja de zapatos, me tiene absolutamente sin cuidado. Pero fundamentalmente me interesa la actitud que ha generado el texto de Gino en Facebook, del que se infiere que otros poetas o simplemente lectores han expresado su discrepancia con la selección. Una antología nos revela.

Los cubanos somos animales que no parecemos evolucionar igual que otras especies. Eso se ve en la conducta de cierto exilio muy parecido a lo que dejaron atrás. Éstos, además de estar aferrado al arroz congrí, cosa muy comprensible porque al cubano todo le entra por la boca, diría Lezama, parecen no haber salido de la Isla aunque vivan dispersos en cualquier exilio. Eso que llaman las raíces en los cubanos tiene una estructura que debería estudiarse más críticamente para comprendernos y poder pensar en un futuro nacional realmente distinto. Si fuera cierto que la intolerancia es una de nuestras más ilustres virtudes, como parece ser desde nuestros orígenes uniformados de las guerras independentistas, también lo es la búsqueda de su contrario, y eso me reconforta como cubano. Si no fuera así, la posible Cuba futura estaría condenada de antemano.

Yo cada día dudo más de esas virtudes que la propaganda nacionalista inculcó, incluso desde antes del 59 con la intención de diferenciarnos y hallarnos a nosotros mismos sumidos en una larga noche sin identidad, y que luego la Revolución acentuó creando una imagen deformada de nosotros mismos. La única raíz que realmente considero es la de la teta de mi madre y que los pies se me muevan cuando suena una conga santiaguera, si eso determina o condiciona mi “ideología cubana”, apaga y vamos. Cuando oigo hablar de esos valores que se suponen nos identifican hago como aquel ser monstruoso y saco y mi estilográfica para defenderme.

Hacer antologías en cubano es malo para la salud, gracias Gino. Todos sabemos que ninguna actividad humana está exenta de errores y que debe primar la libertad individual, sin embargo no pensamos igual de los antologadores que para algunos, además, debieran tener nuestros gustos y juicios. Que levante la mano quien no se ha sentido víctima de un antologador porque no lo tuvo en cuenta o el antologador que no ha sido víctima de sus excluidos. Ninguna antología es perfecta a priori, pero no hay pléyade más celosa de las antologías que la cubana y nuestra cultura es una de las que más antologías tiene. Por otro lado, compilaciones que no son antologías se venden como tales, quizá porque un cubano es un antologador en potencia o tiene más unte intelectual. No sé qué decir para no hacer más enemigos, pero amigos, vayan afilando los cuchillos, que próximamente empiezo a preparar la antología de los 80 que inicialmente íbamos a hacer Heriberto y yo.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
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