el gatillazo de podemos a la izquierda

IMG_0411iAcaba de terminar en un fracaso la primera fase del final de las últimas elecciones generales en España. No se ha podido investir una presidencia y seguimos con un presidente y un Gobierno en funciones de un partido que a pesar de ganar en las urnas nadie quiere que gobierne, arrinconado como está por la corrupción y apestado por la mayoría de las fuerzas políticas. Las consecuencias de este hecho pueden ser muchas y no sabemos cómo podrá acabar el rechazo a la propuesta de investidura que hicieron conjuntamente el PSOE y Ciudadanos. Lo único que se puede asegurar es que varios partidos tendrán que ponerse de acuerdo o el país tendrá que ir a elecciones otra vez, sin que podamos saber si es una buena solución ya que es notable la heterogeneidad y división política de la sociedad y el Parlamento. Así nadie puede asegurar que nuevas elecciones mejoren la necesidad de pacto que ahora es imprescindible para investir un presidente.

Nunca antes había faltado el acuerdo para sacar adelante el nombramiento de un presidente. El candidato socialista Pedro Sánchez de la mano de Albert Rivera de Ciudadanos volvió a los cuarteles del partido con las manos vacías después del gatillazo de Podemos. Recordemos que gatillazo no sólo es errar el tiro, sino el acto fallido del varón en el coito.

El largo y controvertido proceso de investidura ha revelado una serie de asuntos que reflejan los cambios producidos en la sociedad española, los cuales de alguna manera encuentran su correspondencia en las fuerzas que han debatido sin ponerse de acuerdo. Si no se tienen en cuenta estos aspectos sería difícil comprender el atasco donde se halla actualmente la liquidez política del país y la vuelta a la normalidad.

  1. La crisis y la respuesta institucional a la misma ha creado un electorado nuevo que ya no se mueve por la filiación ideológica, ni siquiera por pragmatismo, sino contra los individuos y partidos que han institucionalizado la mala política.
  2. El electorado nuevo ha creado la necesidad de otros partidos que los representen y con ello una correlación de fuerzas diferentes a las tradicionales.
  3. En un escenario de este tipo en el que la izquierda abandera los reclamos de la ciudadanía, la misma se convierte en el motor del cambio, al contrario de otros países del entorno europeo en los que la extrema derecha ha jugado un papel parecido.
  4. Partidos de ideología socialdemócrata como el PSOE que es corresponsable de la situación de crisis política y social contra la cual se ha movilizado el electorado, han corregido sus políticas a tono con la actualidad y la demanda electoral.
  5. La derecha española, portadora en su seno de la derecha tradicional, a pesar del respaldo electoral que le dio la victoria pero no el Gobierno, ha quedado aislada del resto de las fuerzas políticas porque han obedecido más a la demanda partidista que a la demanda nueva del electorado.
  6. La izquierda española, fragmentada por un lado en alianzas de pequeños grupos caracterizados por intereses particulares que conforman una sopa de siglas (Podemos), algunas de origen regionalista con una preeminencia ideológica, y de otro lado el PSOE que trata de actualizarse a las nuevas circunstancias, no logra alcanzar un acuerdo que les permita gobernar, salvando las diferencias y centrándose en un programa de reformas.
  7. Producto de la crisis de los partidos tradicionales han surgido dos partidos (Podemos y Ciudadanos) que desde la izquierda radical el primero y desde el centro el segundo, tratan de protagonizar el cambio que exige la ciudadanía. Mientras, el PSOE se esfuerza por la supervivencia y ajusta su programa aún más hacia la izquierda que lidera Podemos.
  8. El partido que surgió del movimiento de desafección ciudadana 15M, Podemos, ha introducido el aspecto ideológico que parecía desaparecido de la disputa política que mantenían los dos anteriores grandes partidos que sostenían el bipartidismo.
  9. En el espectro político han surgido nuevos lenguajes, actitudes, ideas y lugares comunes como “el cambio”, que representan a las nuevas fuerzas y las necesidades de ajuste a una realidad diferente.
  10. Han vuelto a la disputa parlamentaria asuntos heredados de la transición como la representación política de las autonomías, la división política administrativa del país, el problema de las nacionalidades e incluso la misma Constitución.

Nada hace suponer que el problema de la gobernabilidad del país vaya a resolverse por la vía de las negociaciones, pero tampoco se podría asegurar que la repetición de las elecciones sea la solución. Es difícil que el PP pueda gobernar porque nadie los quiere y menos al presidente en “defunción”, pero tampoco está claro que PSOE-Ciudadanos puedan hacerlo ante la barricada donde se sitúa Podemos que es quien puede darle la suma de votos de investidura. A Podemos le falta la cintura necesaria de los buenos políticos y espera estrangular al PSOE obligado a mejorar su papel después del desgaste que le produjo la complicidad en el estado actual de las cosas. Podemos, después de un periodo electoral en que parecía moverse ligeramente al centro político ha vuelto a tirar al monte como las cabras, sin mostrar el menor interés por llegar a un acuerdo de izquierdas con los dos partidos que ha satanizado, al PSOE “por no ser de izquierda” y a Ciudadanos “por ser de derechas”, todo según la peculiar manera que tienen de leer maniqueamente la ideología y la política. Lo más realista es creer que Podemos no quiera pactar y sí querer imponer una agenda de puntos irreconciliables como el reclamo independentista; sus turnos de palabra, entrevistas o tuists componen una estrategia de ataque, descalificación y verborrea ideológica, con la cual intenta justificar una supuesta identidad de izquierda única bendecida por los pobres de la tierra.

Ahora mismo el Gobierno de la nación está en el vestidor a la espera de que las fuerzas políticas que les gusta llamarse “del cambio” se pongan de acuerdo sobre la ropa que tienen que vestir. En cualquier país sin democracia en los cuarteles se estarían calentando los motores para poner de acuerdo a los políticos, sin embargo son aquellos partidos que dudan de la democracia aunque están en el Parlamento gracias a ella, los que han evitado que a esta hora España tenga un presidente. Cualquier gobierno occidental que no fuera castrista, bolivariano o sandinista habría aceptado como de izquierdas casi todo lo pactado por el PSOE y Ciudadanos, pero Podemos que reivindica la paternidad de la izquierda lo cree de derechas y por tanto enemigo. Y al enemigo hay que derrotarlo. Bajo ese axioma es difícil hallar conciliaciones democráticas en política. De cualquier modo esperemos que el gatillazo de Podemos tenga una segunda oportunidad después del último beso, los electores observan, esperan, y dictarán sentencia.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
Esta entrada fue publicada en política y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.