crónica de una noche con bach y sin mi gato
Ayer por la noche después de terminar mis vacaciones intenté llegar a Sol con la mochila llena del vacío de mi gato, la cámara y el trípode. Yo ronroneaba mi soledad tan llena de sonidos. Me tuve que contentar con quedarme en las inmediaciones porque la policía, escrupulosamente ataviada con ropa de faena, defendía la…