siempre es mejor tener un gato

Diálogo con la sombra, foto de León de la Hoz

A veces es mejor tener lectores que amigos, tal vez siempre. Lectores o amigos, me preguntaban por qué había pasado por alto algunos sucesos importantes de la vida pública y política en el último mes. Agradezco que se interesen por mis opiniones, sin embargo debo recordarles que no todo me importa, incluso hay cosas que aunque me interesen no merecen opinión. Todavía más, puede que haya cosas que me interesen y merezcan ser comentadas, sin embargo no tendría por qué hacerlo. Y aún más, en ocasiones no me siento capaz de opinar. Tampoco lo que me interese tiene que coincidir con el interés del lector. No soy vuestro relator. Si me propusiera escribir sobre cuánto es de interés general ya estaría escribiendo para alguien y no es el caso. No obstante, contesto a la inquietud, la razón por la que no escribía no era siquiera de voluntad, en realidad quería escribir pero me salía espuma. Me salía espuma negra por la boca del iPad.

No podía escribir mientras nadaba con mi gato, digo gato aunque es un cachorro de león. Es el único león que nada crol. Ha sido un mes de nadar en la felicidad hasta que ayer nos vaciaron la piscina, si bien además es el único león capaz de nadar en el aire, cosa que ha aprendido a hacer de un tiempo acá. No os asombréis, también puede decir como El Principito que los mayores no podemos entender ciertas cosas. Me lo dijo ayer adoptando la voz de Saint-Exupéry. En fin, alguna vez cogí el teclado y me salió la espuma negra que debía ver Vallejo cuando sacaba su estilográfica adolorida. En ocasiones uno tiene que elegir entre las dos o tres cosas que más quiere y nunca deja de ser un sacrificio, yo siempre he elegido entre el gato que no lo es y el teclado, o sea, entre el león y yo a favor del primero. Este mes ha sido así otra vez y por eso los lectores o amigos se quedaron a la espera. Estoy pensando si es mejor tener lectores que amigos o lectores que amantes. Seguramente es mejor lo segundo a lo primero, exigen menos.

Mientras escribo esto me sale espuma y rabia de la boca del iPad por mi gato. Le limpio la boca y sigo con un dolor precordial. Estoy madurando, espero no podrirme. No sé si es preferible tener lectores a amigos, lo que siempre será mejor es tener un gato como el mío, incluso a escribir. Cuando mi psicoterapeuta lea esto me va a mandar una camisa de fuerza. Déjame felicitarla por su doctorado.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
Esta entrada fue publicada en hábeas corpus y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.