los hombres las prefieren rubias

Una de las últimas fotos de Marilyn, hecha por el fotógrafo Bert Stern

Hace cincuenta años al morir la rubia del cine los hombres aprendimos a desear a las rubias. Marilyn Monroe fue el último y más contundente mito erótico de la historia del cine, yéndose a vivir al palacio de las fantasías masculinas en un cielo lleno de testosterona. Nadie que se quiera ha dejado de ver aquella escena de Los caballeros las prefieren rubias en que Marilyn canta Diamonds are a girl’s best friend entre los brazos que quisiéramos fueran nuestros. Una escena que no habría sido la más erótica del cine musical si no es porque la diosa platinada estaba allí con su cuerpo mórbido y espléndido, haciendo una de las mejores interpretaciones entre unos bailarines afeminados.

Hoy uno no puede explicarse que la historia del arte no hubiera tenido una rubia como Marilyn y que el canon de belleza clásica hubiera transitado por otros caminos. La cultura norteamericana, todavía joven, ha creado mitos en los que ha basado parte de su sobrevivencia y desarrollo de un espíritu y una filosofía a veces denostada pero que se ha extendido por todo el mundo, sin embargo ninguno ha trascendido con tanta fuerza en tan breve tiempo. Marilyn descubrió que el rubio oxigenado era la nueva feromona femenina y no hay mujer que no haya soñado alguna vez con verse rubia en el espejo. Ciertamente, abrazar a una rubia es una experiencia altamente recomendable.

Marilyn en cincuenta años ha sobrevivido a la lastimosa morena Norma Jeane, a la moda femenina de las mujeres masculinas, a su biografía y a aquellos que nunca creyeron en ella a pesar de que en el cine hay por lo menos tres escenas inolvidables protagonizadas por ella. Incluso a los horribles retratos que le hizo Andy Warhol y a los labios de la rubia Scarlett Johansson. Marilyn, una desgraciada, fue crucificada en vida y logró con su muerte lo que pocos alcanzan, la gloria de ser querida por todos y que su cuerpo se conservara, incorruptible como una santa, admirado por hembras y varones. Todos te preferimos rubia, Norma.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
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