dar por culo

Foto de León de la Hoz

Foto de León de la Hoz

En España hay una frase a primera vista incomprensible para significar el incordio, el fastidio o la incomodidad producida por terceros. “Dar por culo” a pesar de que para otros hispanohablantes resulte grosera o malsonante es una de las frases más comunes y socorridas en el castellano peninsular y se usa para toda situación en la cual somos víctimas de otros o de situaciones. Cuando empecé a oír esa frase hace ya muchos años, trataba de darle una explicación antropológica, basándome en el miedo al cuerpo y al goce que estuvieron tan asentados en la mentalidad española, dominada durante siglos por una cultura en la que la Iglesia moldeaba con cinturón de hierro la educación y la sociedad. En la cultura cubana, donde el placer es fundamento y leitmotiv, nunca se podía haber producido una frase semejante para denotar un agravio.

Por poner un ejemplo, dar por culo con saña y alevosía es lo que hacen algunos políticos, gobiernos, partidos, organismos internacionales como el FMI, instituciones supranacionales semejantes a la Unión Europea y hasta el vecino o la pareja ideal de la que te acabas de separar. Todos estamos expuestos a ser sodomizados por una sociedad hipócrita e idiota que sin embargo como contrapartida se reconforta en el confesionario, leyendo libros de autoayuda, regalando un poco de limosna solidaria en alguna ONG o directamente en las manos de uno de los tantos mendigos que pululan por las ciudades. Alguno de nosotros también le habremos “dado por culo” a alguien con el fin de lograr algo que nos pertenecía o nos parecía justo reclamar, incluso con placer. A veces la única forma de lograr algo es “dar por culo” y es la respuesta que la sociedad debiera dar por el abuso a que se le somete. Yo, un pesimista, no veo nada más digno.

No deja de ser curioso y podría parecer que la sociedad se organizara y relacionara en torno al ano y que fuera allí donde se debatiera el simbolismo del falo como paradigma de poder. Sería un interesante ejercicio intelectual un análisis freudiano de la sociedad española, no precisamente porque se halle en una fase anal. Alcanzar algo que significara la realización individual o colectiva está precedido del hecho de “dar por culo” ya sea por la tenacidad o el perjuicio sobre otro. La alusión escatológica no es preeminente, sí la del dolor. Disminuidos cuando no desprestigiados muchos de los valores tradicionales del comportamiento humano que servían de equilibrio a las relaciones, alcanzar un objetivo a cualquier coste se ha convertido en una característica modal. Aunque nos cueste reconocerlo y queramos parecer Hermanitas de la Caridad sólo nos importamos nosotros, a los demás que les den por culo.

Lo que yo me pregunto es hasta cuándo podrá resistir este sistema de relaciones basadas en el éxito material e individual sin compensación moral y social. “Dar por culo” no es sólo una frase infeliz, sino también un síntoma y una evidencia oral de una sociedad sodomizada por el poder económico, financiero y político con consecuencias culturales, educativas e inmorales de un calado incalculable que amenaza a la sociedad. Gran parte de la psicología social de un pueblo puede asomarse en esos enunciados colectivos que conforman una mentalidad social. Hay otra frase, “a tomar por culo”, que designa también abandonar, desechar o distanciarse de algo o alguien y que podría servir de colofón para imaginar un escenario futuro. El país completo se irá “a tomar por culo”, cansado de levantar el trasero. A mí no me queda más remedio que quedarme, eso sí protestando y a regañadientes.

Acerca de León de la Hoz

León de la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado Coordenadas (1982), La cara en la moneda (1987), Los pies del invisible (1988) Preguntas a Dios (1994), La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano (1999), La semana más larga (2007), Vidas de Gulliver (2012), Los indignados españoles: Del 15M a Podemos (2015). Vidas de Gulliver (2016, 2ª ed). Ganó los premios David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Entre otros. Ha sido antologado en diferentes ocasiones, como en Poesía cubana: La isla entera (1995), de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora; Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX (1999), de Jorge Luis Arcos; Antología de la poesía cubana, Vol. IV, de Ángel Esteban y Álvaro Salvador; Poemas cubanos del siglo XX (2002), de Manuel Díaz Martínez. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana. Fue uno de los directores fundadores de la revista Otrolunes. Escribe Habeas Corpus y hace Testículos de fotografía.
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